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¡Estalló la polémica! La ciudad amenaza al Panteón de la Duquesa

 

El pasado día 18 de febrero se inició de forma pública la necesaria polémica sobre el proyecto, ya aprobado por el Ayuntamiento, de remodelación urbana del entorno del Panteón de la Duquesa de Sevillano y de todo el conjunto de edificaciones que constituyen la Fundación «San Diego de Alcalá» de monjas adoratrices de nuestra ciudad. Ha sido el Colegio Oficial de Arquitectos la institución que, muy acertadamente, y cumpliendo con la misión pública que tiene de defensa de la arquitectura, ha puesto sobre la mesa el tema.

Y como era de esperar, la polémica estalló inmediatamente. En esta ocasión me referiré a la anotación, (muy resumida porque el acto de dicho día 18 duró casi cuatro horas) de cuanto se dijo sobre este tema. Y más adelante desgranaré en esta misma sección algunos apuntes sobre el Panteón, sus autores, y lo que se piensa hacer en su torno, todo lo cual tiene mucha más importancia de lo que parece, con vistas a lo que el desarrollo y la pervivencia de la imagen de Guadalajara puede suponer.

Tras una conferencia inicial del catedrático de la Escuela Superior de Arquitectos de la Universidad de Madrid, don Miguel Angel Baldellou, quien explicó el significado arquitectónico y artístico del Panteón y su entorno, y del arquitecto constructor don Ricardo Velázquez Bosco, se pasó a la celebración del coloquio en el que participaron las siguientes personas, además del citado catedrático Sr. Baldellou: doña Elena Guijarro, delegada de Cultura del Colegio Oficial de Arquitectos de Guadalajara, quien actuó como moderadora del debate; don Laureano Martínez Pinilla, delegado provincial de la Consejería de Cultura de Castilla‑La Mancha; don José Luis Condado, concejal delegado de Obras del Excmº Ayuntamiento de Guadalajara; y don Leopoldo Arnáiz, arquitecto autor del proyecto de remodelación urbana del entorno de las Adoratrices, que actuó también como representante de estas, propietarias del conjunto de edificios monumentales.

Se comentó en primer lugar el hecho de que muy recientemente se había procedido, por parte de la Junta de Comunidades, a la declaración de Bien Cultural para el conjunto de edificios de la Fundación «San Diego de Alcalá» incluyendo el Panteón de la Duquesa de Sevillano, y la verja monumental que la separa del parque de San Roque. El proceso de declaración llevaba abierto desde 1979, y solamente ahora, en el momento en que el Ayuntamiento aprobaba la remodelación urbana en su torno, salía a luz la aprobación y declaración de tal carácter monumental para este conjunto impresionante de edificios. Que lógicamente debían estar ya declarados desde mucho tiempo antes.

El delegado de Cultura, señor Martínez Pinilla, explicó que esta declaración, en este momento, no suponía ninguna «reacción» frente al proyecto aprobado por el Ayuntamiento, sino un lógico reconocimiento a la importancia monumental del Panteón y cuanto le rodea. Señalando, por otra parte, que la Ley del Patrimonio Artístico de Castilla‑La Mancha no se opone a la modificación o traslado de monumentos declarados, simplemente pide intervenir y opinar (y en definitiva aprobar o rechazar) los proyectos arquitectónicos o urbanísticos que afecten directamente a los Bienes Culturales declarados. En definitiva, don Laureano Martínez fue extremadamente cauto en sus declaraciones, aunque dejó claro que el proyecto que ya ha aprobado el Ayuntamiento tiene que ser todavía revalidado ó rechazado por la Comisión Provincial del Patrimonio Artístico (que por cierto, ha sido recientemente renovada en buena parte de sus miembros, dando entrada a personas de reconocida autoridad en materia arquitectónica y urbanística).

La intervención, larguísima y meditada, del arquitecto señor Arnáiz, trató de explicar los beneficios que para el desarrollo de la ciudad va a representar el proyecto aprobado, en el que lleva trabajando ya diez años, y que ha sufrido diversas modificaciones hasta llegar al definitivo planteamiento, que supone abrir una calle que, continuando la Avenida de Castilla, se introduce en el ámbito de las huertas de la Fundación de las Adoratrices, rodea muy cerca de sus edificios al panteón y Colegio, y construye 400 chalets en su orilla meridional, añadiendo a ello la apertura de un pequeño parque entre los edificios unifamiliares de la calle Mozart y la fachada del panteón, con el consiguiente traslado y rotación de 90 grados sobre su actual emplazamiento de la monumental verja diseñada como cierre del conjunto por el arquitecto Velázquez.

El señor Arnáiz, que en diversas ocasiones expresó su duda sobre el interés que la ciudadanía puede tener sobre este tema, insistió en presentar este proyecto como un «gran beneficio para el desarrollo de la ciudad», pues la va a dotar de un espacio residencial de aspecto agradable e incluso puede mejorar la visibilidad del Panteón, que hasta ahora no había sido suficientemente percibido por esa ciudadanía. Precisó que la finca en que se incluye la Fundación «San Diego de Alcalá» y el Panteón de la Duquesa han de tener un encaje en el espacio que la ciudad está desarrollando en torno a ella, y por éso se requiere una reordenación de la propia Fundación.

El catedrático don Miguel Angel Baldellou, que conoció en ese mismo momento, con los planos puestos sobre la mesa, el proyecto que allí se debatía, mostró su asombro y rechazo ante el mismo, alegando, de forma contundente pero muy bien razonada, diversos puntos que deben impedir cualquier cambio en la estructura y ordenación de la Fundación y su Panteón. Cualquier cambio en la situación del monumento o sus partes supone transgredir de forma violenta la propiedad intelectual del arquitecto autor del proyecto, y alteraría, de forma irreversible, la intencionalidad del mismo. Arguyó la necesidad del respeto que toda sociedad culta debe tener respecto a los bienes patrimoniales que conforman su identidad, y planteó su gran temor ante la posibilidad de que se lleve adelante el proyecto que sobre la mesa se extendía y que, tal como veía, ya estaba aprobado por el propio Ayuntamiento. Señaló, en fin, que debe lucharse contra la idea falsamente generalizada de que «la ciudad engendra ciudad» y es esta una responsabilidad que los urbanistas y arquitectos tiene  planteada en nuestros días.

El debate continuó con diversas intervenciones de arquitectos alcarreños (entre ellos fue especialmente destacada y polémica la del Presidente del Colegio don Javier Solano) que se mostraron unánimemente en contra del proyecto tal como está desarrollado en este momento, y tras casi cuatro horas de intenso y esclarecedor debate, se levantó la sesión, que consiguió entre otras cosas sacar a la luz este importantísimo tema para el que (en contra de lo que opina el Sr. Arnáiz, autor del proyecto) existe un alto grado de interés entre la ciudadanía, que hasta ahora había permanecido ajena al mismo por falta de información desde las instancias públicas y responsables. Seguiremos, en próximas semanas, hablando de este tema…

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