Los Escritos de Herrera Casado Rotating Header Image

junio 12th, 1987:

Un escudo para cada pueblo

 

Una de las actividades más interesantes y útiles que, durante los últimos años, ha realizado la Excma. Diputación Provincial de Guadalajara, ha sido la de llevar adelante una campaña cultural que se inició con el ánimo de dotar a todos los pueblos de nuestra provincia de su correspondiente escudo munici­pal, heráldico, representativo de su devenir histórico, y en aquellos casos en que así lo solicitaron los propios municipios, hacerles entrega de la documentación necesaria para su tramita­ción administrativa y una reproducción en pergamino de gran tamaño de dicho escudo.

Esa campaña, con mayor o menor incidencia a lo largo de los tres últimos años, ha continuado ininterrumpida, y así hace solamente unas fechas, se hacía entrega solemne del emblema heráldico municipal a la villa de Tamajón, que ya posee su emble­ma reconocido, y que en un detalle simpático de su alcalde, el señor Esteban de la Morena, fué entregado a su vez en forma de pequeñas insignias de solapa a cuantos habían hecho posible esta tarea de investigación y de ayuda a la búsqueda de las raíces históricas de un pueblo.

La cultura provincial, muchas veces lo hemos dicho en estas páginas y en cuantas ocasiones públicas nos ha sido posi­ble, se basa fundamentalmente en la búsqueda y promoción de las raíces autóctonas de nuestra tierra. Rastrear por todas partes los recuerdos históricos de cada pueblo, proteger los archivos locales, los particulares, los de Ayuntamientos y parroquias. Permitir que los investigadores encuentren facilidades en su labor de estudio. Proteger de cualquier manera que sea posible el amplio patrimonio artístico de la provincia, estudiarlo y ofre­cerlo, en forma de charlas divulgativas o incluso de calidad universitaria, a cuantos se interesan por él. Incluso publicar en forma de libros, o folletos, tal riqueza patrimonial, estimulando a todos cuantos conviven en su entorno a la protección y defensa de la misma.

Esas tareas, que la Excma. Diputación Provincial ha sabido llevar adelante, y sin desánimo, durante largos años, ha encontrado en el tema de la búsqueda de los escudos municipales otro motivo de auténtica búsqueda de las raíces de nuestra iden­tidad. En unas ocasiones (léase Sigüenza, Molina, Mondéjar, etc.) tenían escudo de antiquísima tradición, sobre el que solamente fué preciso investigar en torno a su origen. En otros casos, como el referido de Tamajón, el de Cogolludo, el de Uceda, el de Jadraque, Almonacid de Zorita, etc., se utilizaban escudos herál­dicos municipales desde hacía bastante tiempo, sin estar oficial­mente consolidados, por lo que se hizo preciso no solo investigar respecto a sus significados, sino iniciar los trámites adminis­trativos para su declaración oficial.

Finalmente, hubo muchos pueblos de nuestro entorno provincial, a los que esta campaña histórica de Diputación pro­porcionó la posibilidad de contar con un nuevo escudo representa­tivo del municipio. En muchos de ellos prendió esta idea inmedia­tamente, y fueron varios los proyectos que, de acuerdo unas veces con su nombre, otras con sus edificios más representativos, otras con temas de su historia más señalada, se hicieron con objeto de ponerlos brillantes y destacados en sus nuevos escudos munici­pales. La colaboración de muchas personas, y la unificación de criterios por parte de Diputación, llevó a que en decenas de pueblos de nuestra tierra, se pudiera llevar a buen término este ansiado e ilusionado sentir. En casos como Fontanar, como Hiende­laencina, Torija, El Casar, los Yélamos, Irueste, Humanes, etc, así ha sido.

Una forma más, dentro del campo tan amplio de actuación cultural que viene teniendo Diputación de Guadalajara, de pro­fundizar en el conocimiento, en el apoyo, en la defensa a ultran­za de las raíces históricas y más genuinas de la tierra alca­rreña. Solamente así, conociendo la realidad de la historia de los pueblos, poniendo en los colores y las formas nítidas de un escudo el resumen cumplido de su devenir pretérito, tomarán sus gentes la clara identidad que los apoya en el curso largo de su historia, y se sentirán, indudablemente, con más y mejores fuer­zas para continuar su andadura en lo futuro.