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agosto 29th, 1981:

Los Guzmán de Guadalajara

 

La familia de los Guzmán, extensísima y relevante de la nobleza española, asentó desde muy antiguo en la tierra de Guadalajara, donde dio varones ilustres, distinguidos especialmente, durante los siglos del Imperio, en las armas. Fue el primero de los llegados a nuestra ciudad el caballero don Ramiro Flores de Guzmán, quien ya estaba aquí en 1396. Emparentó esta familia con las de Caniego, Zúñiga, Suárez de Figueroa y Rivas, entre otras. A poco de llegar, levantaron sus «casas mayores» o palacio, en las cercanías de la iglesia de Santa María la Mayor, entonces la más preclara y rica de la ciudad, en torno a la cual habitaba lo más granado de la hidalguía arriacense. Al mismo tiempo la familia Guzmán adquirió el patronato de una capilla en dicha iglesia, donde durante siglos fueron enterrándose sus miembros, y llenándola de escudos y obras de arte. Todavía hoy se puede contemplar esta capilla en Santa María (es la destinada a las funciones religiosas diarias durante el invierno) y aparte de algunos cuadros, esculturas y losas con escudos, se ven por la pared pintados los blasones de la familia, y esta leyenda: «Esta Capilla de Nuestra Señora de la Paz y Misericordia fue fundada por el N. N. Cavallero don Luis de Guzmán y María de Guzmán su muger SSres. de la Villa de Alvolleque, Lugar de Enterramiento y descanso y sus suzesores en su casa y Mayorazgos, y se an de poder enterrar en ella los dhos patronos y todos sus hijos y descendientes y demás personas que los dhos patronos quisieran señalando ellos el entierro a cada uno y se han de traer y depositar aquí todos los huesos de la capilla mayor».

Entre los más señalados Guzmanes de Guadalajara, recordamos aquí a don Nuño Beltrán de Guzmán, famoso adelantado en las Américas, conquistador de la Nueva Galicia, en el territorio mejicano, y fundador de la ciudad de Guadalajara en Jalisco. Pocos historiadores hablan de sus virtudes, pues al parecer no las tuvo, excepto la de la valentía. Tierno y cruel, fue con la espada abriendo tajos en poblaciones indígenas, e incluso llegó a ser requerido por la Corte hispana para rendir cuentas de sus actuaciones. Murió en Valladolid, el 1558. Un hermano suyo, don Gómez Suárez de Figueroa y Guzmán, le sucedió en el mayorazgo, siendo un valeroso capitán que militó primero con Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia, pasando luego, en 1517,  la Corte de Carlos I, recibiendo el hábito de Santiago y la encomienda de San Calorio en Sicilia. Llegó a ser General de Milán por el Emperador Carlos, en 1554. Acabó sus d í a s siendo embajador en Génova. Su hijo, don Lorenzo Suárez de Figueroa caballero calatravo, fue comendador de Auñón y Capitán general de Córcega.

Muchos otros Guzmanes dio Guadalajara a la historia. Recordemos someramente a Luís Beltrán de Guzmán, Maestre de Campo en Nápoles. Hernando Beltrán de Guzmán, capitán de infantería también en Nápoles, y alcaide de diversos castillos en aquel reino. Gaspar de Guzmán y Mendoza fue paje del Emperador Carlos, y luego capitán en las guerras de África. Su hijo, Luís Beltrán de Guzmán, fue capitán de infantería en el Reino de Cataluña. También en el siglo XVI destacan de esta familia don Álvaro de Luna y Guzmán, capitán de Infantería murió luchando en el norte de África; y don Ramiro de Guzmán, capitán de Infantería en Flandes, durante lo más crudo de las revueltas antiespañolas. Aún don Francisco de Castilla y Guzmán, fue caballero de la Orden de Santiago, y capitán de Infantería en el Reino de Sicilia, y don Juan de la Cámara y Guzmán, que ocupó cargo de capitán de caballería en Flandes

El mayorazgo de la familia asentó siempre en sus casas principales de Guadalajara. A fines del siglo XVII renovaron su palacio, construyendo uno nuevo que es el que aún perdura en la actual calle del doctor Creus, frente a Santa María. Es una construcción sencilla, de la época, con portada en la que destaca la entrada, de piedra tallada con molduras y detalles barrocos, y un gran escudo de los apellidos Guzmán y Zúñiga, a la sazón titulares del mayorazgo En su interior, hoy abandonado, existen aún salones con los techos decorados de blasones múltiples, policromados, de las principales líneas de la familia. La última señora que residió en esta casona fue doña María Domínguez de Baquedaz, Vigil de Quiñones, Zúñiga y Guzmán, marquesa de Andía, de Villasinda, de Auñón y de la Ribera, que casó con el duque de Rivas, y fue duquesa viuda de tal título. Murió el 8 de mayo de 1828, y luego sirvió de sede a la Diputación Provincial de Guadalajara, al Gobierno Militar, a los Juzgados de primera instancia, y, finalmente, y hasta el año 1976, casa‑cuartel de la Guardia Civil. Es el único testimonio que queda de tan ilustre grupo familiar, ligado siempre a Guadalajara, en las hazañas, guerras y embajadas de sus gentes, y por ello debe ser a toda costa respetado.

Bibliografía:

PECHA, Hernando: Historia de Guadalaxara, Edición de la Institución Provincial de Cultura «Marqués de Santillana», Guadalajara 1977, pp. 115‑116.

MEMORIAL HISTORICO ESPAÑOL, tomo XLVI, Madrid, 6 pp. 116­117